Haití, la quiebra de un país quebrado

Publicado 17/01/10
Por JL Acevedo Colón

Hoy hacemos un alto para pensar en la catástrofe de Haití por que todas nuestras oraciones y nuestras energías deberían estar con el pueblo haitiano. El llamado es a contribuir para producir un poco de alivio a su situación de quiebra catastrófica.

Haití fue el primer país en abolir la esclavitud. Don Eduardo Galeano, escritor uruguayo, nos ha estado hablando hace ya algún tiempo de la historia haitiana. Era el año 1991 cuando Estados Unidos, después de haber puesto y sacado tantos dictadores militares, sacó y puso a Jean Bertrand Aristide que había sido el primer gobernante electo por voto popular y que tenía el propósito de lograr justicia social. Apenas comenzaba a florecer la democracia cuando regresa al poder una dictadura militar durante la cual los infantes de marina de Estados Unidos desaparecieron 160 mil páginas de archivos secretos que borraban su participación en la dictadura, nos dice Galeano.

A Aristide le permitieron regresar al gobierno pero sin poder aspirar a regresar al poder. René Preval, su sucesor, obtuvo el 90% de los votos. Pero como Haití es más bien un país en sindicatura, en quiebra, la presidencia del país tiene menos poder que un funcionario de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial. Cualquier pedido de crédito por la autoridad del pueblo haitiano para llevar a cabo reformas no recibe respuesta.

Estados Unidos ocupó y gobernó Haití entre los años 1915-34, el tiempo necesario para cobrar las deudas del City Bank y permitir la venta de plantaciones a extranjeros, lo que no permitía la constitución del país. El secretario de Estado Robert Lansing, justificó la ocupación militar alegando que la raza negra era incapaz de gobernarse a sí misma.

Haití fue la colonia más rica de Francia, una gran plantación de caña de azúcar, con mano de obra esclava. En 1803 los esclavos haitianos humillaron a las tropas de Napoleón Bonaparte y conquistaron su independencia. El hecho fue considerado una humillación a la raza blanca en Europa y en Estados Unidos que ya había conquistado su independencia pero mantenía esclavos en sus plantaciones de algodón y tabaco. Thomas Jefferson era dueño de esclavos y mantenía que los negros han sido, son y serán inferiores.

En su lucha por la libertad los haitianos se encontraron con la ruina y la devastación del monocultivo de la caña de azúcar, y por la guerra contra Francia, el exterminio de una tercera parte de su población. De ahí en adelante pagarían bien caro la humillación ocasionada a la raza blanca, y comenzó un bloqueo en el que nadie la reconocía, ni le compraba, ni le vendía, al tiempo que Europa le impuso la obligación de pagar una indemnización a Francia. El nuevo país nació estrangulado y no fue hasta 1938 que saldó la deuda con sus intereses de usura pero ya para entonces Haití pertenecía los bancos de Estados Unidos.

Hoy día casi el 80% de los haitianos viven con un ingreso de unos dos dólares por día. Necesita malamente la ayuda y solidaridad de todos.

Peor escenario para un terremoto no podía imaginarse.

La palabra quiebra hace referencia a algo que se rompe, que se quiebra y hace referencia también al insolvente o quebrado, quien no tiene capacidad de pagar. Ese es precisamente el drama haitiano: la quiebra de un país quebrado.

Aportemos, en la medida de lo posible a los esfuerzos de alivio y recuperación del pueblo haitiano.

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